Parador de Turismo de Cuenca



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Hoy te presentamos El Monasterio de San Pablo de Cuenca y el mágico entorno que lo rodea. Hoy en día este monasterio observa como Parador Nacional de Turismo desde su envidiable balcón el impasible paso de los siglos.

Para explicar el paraje que rodea al Parador de Turismo de Cuenca debemos de comenzar hablando del culpable del accidente geográfico que consigue ese enclave mágico y encantado en el que permanece el Parador de Turismo de Cuenca y que hace que sea uno de los más bellos, el río Huécar.

El Río Huecar

Este río ha tallado durante millones de años las rocas calizas y nadie viéndolo hoy presupone la grandiosidad que un día tuvo y que consiguió gracias a su caudal dar formas a las altas paredes de roca hasta lo que hoy en día es su actual valle.

Cuando es visitada la hoz del rió Huécar, los afortunados que puedes describir la zona coinciden en que es un lugar mágico con los poderes que corresponde a aquellas hoces tranquilas que están rodeadas de montañas. Hoy en día se advierten también la existencia de ríos subterráneos en la zona que carga el paraje de una energía que fluye desde el interior de la tierra que asciende hasta la superficie e inunda el paraje de buenos espíritus protectores que se cuenta que se ocultan en brumas nocturnas que encantan el paisaje cada noche de invierno y a los cuales también se les atribuyen las sombras oscuras con las que cuentan las rocas.

Siguiendo el curso del agua desde la cercana palomera narra el escritor Raúl Torres en su “Historia del Huécar” que “…es ahí donde se inicia el estuario de piedra con figuras que simulan formas de seres transportados por Arcángeles de luz desde más allá del cosmos desconocido…”

En en trayecto del Río Huécar encontramos “La cueva de la mora”, “La Roca del equilibrio” donde se cuenta que se posa en caballero de la hoz, “La sagrada familia” que resplandece cada año con la mágica luz que la ilumina en el mes de diciembre, “La foca de Noé” que depositó aquí el susodicho cuando pasó por aquí con su arca bíblica. Todo esto bajo la vigilancia del “Señor del Menhir”, también conocido como “El oso guardián”. Más allá encontramos en mar de piedra y los caprichos que la erosión han llevado a encontrarnos perros, dromedarios jirafas y tigres que descubrió Borges.

El Monasterio de San Pablo, hoy en día Parador de Turismo de Cuenca

Desde la muralla del castillo se observa un gran edificio, se trata del Parador de turismo de Cuenca, antes de ello Convento y Monasterio de San Pablo cuya historia vamos a narrar y observar desde los diferentes ángulos conforme se baja la plaza mayor por los diferentes miradores que se pueden visitar.

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El Parador de Turismo de Cuenca, en su larga historia presume de haber sido sede de la orden de los dominicos. Este Parador de Turismo está montado sobre una gran peña, la cual es observada desde las alturas de forma atrevida la hoz del río Huécar y las famosas Casas Colgadas de Cuenca.

Los arquitectos del actual Parador de Turismo de Cuenca fueron los hermanos Juan y Pedro Albiz que lo crearon en base al estilo que era dominante durante los primeros años del siglo XVI. La iglesia y el claustro del Parador de Turismo de Cuenca son de estilo gótico y decoración renacentista, el resto de edificaciones son de épocas posteriores. Al claustro del Parador de Turismo e Cuenca se entra por la misma puerta por la cual se accede al parador

Las otras edificaciones del Parador de Turismo de Cuenca han ido creándose y creciendo debido a las distintas necesidades y actividades que a lo largo de los años y siglos e han desarrollado en el convento.

Tanto el claustro del Parador de Turismo de Cuenca como dos de sus antiguas salas refuerzan ese atractivo místico del parador de turismo que sólo visitándolas descubren la magia que ocultan.

El Monasterio de San Pablo fue fundado por el canónigo Juan del Pozo en el año 1533 y todo el conjunto de San Pablo sufrió reformas importantes en el siglo XVIII. En esta reforma tan sólo sobrevivió el refectorio (hoy en día comedor del Parador Nacional de Turismo de Cuenca), el claustro y la iglesia, de la que se dice que sobrevivió todo menos una hermosísima fachada creada en 1525 de la que existen datos en los que se habla que era de estilo gótico isabelino, esta fachada principal tras su reforma recogió un estilo churrigueresco-rococó de dos cuerpos en los que cabe distinguir la existencia de la figura de un perro, que se instaló asó por ser el símbolo de los dominicos a los cuales se les confió el monasterio. Relatan las crónicas de la época que el comedor y la cocina estaban juntos y que en ambas se mezclaban los olores de las comidas con el vaho secular procedente de una vieja capilla de un claustro gótico

Tal y como sucedió con muchos otros conventos y monasterios principalmente estos complejos fueron desamortizados, época en la cual estas construcciones se emplearon esencialmente como hospitales, aunque también algunos de ellos, tal y como sucedió con el Monasterio de San Pablo, fueron empleados como centros educativos. Durante la época franquista el Monasterio de San Pablo pasó a ser un convento de monjes Paules.

Hacia la década de1980 albergaba enfermos mentales adultos, hecho que creo polémica en la ciudad de Cuenca debido al destino que se le había dado edificio propiedad del estado

Hacia 1993 el Monasterio de San Pablo pasó a ser parte de la red de Paradores Nacionales de Turismo, en este caso, el Parador Nacional de Turismo de Cuenca. La fachada de la iglesia sigue ofreciendo ese estilo armónico del barroco con cierto amaneramiento del rococó. Además desde el 2005 tiene la función de centro de arte, este espacio fue concebido y diseñado por Gustavo Torner y en el que se exponen permanentemente algunas de sus obras.

El antiguo Monasterio de San Pablo, y el actual Parador de Turismo de Cuenca es testigo impasible de los distintos cambios y reformas que dos de las maravillas de la ciudad de Cuenca han sufrido durante el siglo XX, el puente de San Pablo que una las dos ladera de la hoz del Río Huécar y de las Casas Colgadas, símbolo turístico más conocido de la ciudad de Cuenca.

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