El Casco Antiguo de Cuenca, paseo medieval por la ciudad encantada.

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Pasear por el casco histórico de Cuenca es hacerlo por una zona que la Unesco nombró patrimonio Nacional de la Humanidad en 1996.

NOTA: Para realizar la visita recomendamos zapato y ropa cómoda, pues dura unas tres horas sin incluir la visitas los museos. Si vienen en vehículo propio recomendamos aparcarlo en la parte baja de la ciudad, en el parking del auditorio o si no fuera posible en ninguno de esos sitios en el parking que hay en la calle Alfonso VIII  o en el parking de la calle San Pedro.

Casco antiguo de Cuenca: Estrechas callejuelas, miradores, rascacielos medievales y plazas.

El casco antiguo o casco histórico de Cuenca es un milagro arquitectónico ya que son ya cinco siglos los que lleva compitiendo contra la gravedad y ganando el pulso que esta le propone en cada uno de los segundos que han pasado desde que se creó.

Las enormes paredes de roca formadas sobre las hoces de los ríos Júcar y Huécar, uno de los más importantes reclamos para los turistas, crean una fusión perfecta entre cultura, historia y naturaleza.

EL RECORRIDO POR EL CASCO ANTIGUO DE CUENCA REFLEJA ESE AMBIENTE DE CIUDADELA NATURAL QUE LA CIUDAD DE CUENCA POSEE. DESCUBRIRÁS SUS PRINCIPALES MONUMENTOS Y EMBLEMÁTICOS EDIFICIOS ADEMÁS DE LOS MIRADORES DONDE CONTEMPLARÁS EL ENTORNO ÚNICO DONDE LA VILLA FUE ENCLAVADA HACE SIGLOS.

Recorrido por el irregular trazado del casco histórico o casco antiguo de la ciudad de Cuenca (PDF).

Vamos a realizar un paseo virtual por el casco antiguo de Cuenca. Este recorrido lo vamos a comenzar en el Teatro Auditorio de Cuenca (40), desde el cual y paseando por el cauce de la hoz del Río Huécar nos vamos a dirigir hacía en Parador Nacional de Turismo de Cuenca (11), de camino subiremos una empinada cuesta coronada por el convento de San Pablo (actual Parador de Turismo), a media cuesta comenzaremos a disfrutar de la una de las más fantásticas vistas de la ciudad, la que a la izquierda nos brindan las Casas Colgadas de Cuenca (24).

Las Casas Colgadas de Cuenca son el emblema del casco antiguo de Cuenca y de la ciudad, su origen está datado en los siglos XIV y XV y antiguamente toda la hoz estaba escarpada por estas casas. Hoy en día quedan tres casas y cada segundo desafían a la gravedad sobre un precipicio de más de 60 metros.

Para cruzar de un lado a otro de la hoz encontramos el Puente de San Pablo (19) un puente vertiginoso, culpable de la unión del Casco Antiguo de la Ciudad con el Parador de Turismo de Cuenca. Este puente originalmente se construyó en piedra pero a principios del S.XX se derrumbó, fue entonces cuando se creo este puente con un llamativo aspecto de pasarel. EL motivo de ello fue la “moda” de la construcción de la Torre Eifel que hizo que el puente se construyera bajo el mismo estilo. Tras este puente encontramos las mencionadas casas colgadas y la parte trasera de la catedral de Santa María.

Una vez hemos llegado al otro lado seguimos la calle que está pegada a las casas colgadas y damos con otro emblema de la ciudad, el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca. Este museo está ubicado en el interior de las casas colgadas. A tan sólo unos pocos metros de allí y ya en pleno casco antiguo de Cuenca encontramos los restos de una de las puertas que antiguamente pertenecían a la muralla, sobre el arco de esa puerta “la casa de la Sirena”, otra de las casas colgadas que quedan en pie.

Si volvemos ligeramente sobre el camino recorrido accederemos a la Plaza de Ronda y pocos metros después a la calle del Obispo Valero, en esta calle podremos encontrarnos con el Museo de Cuenca (23) donde realizando la visita entraremos de lleno en la historia de Cuenca y su casco antiguo desde el paleolítico hasta llegar a la Edad Moderna pasando por la edad Antigua y la Edad Media y todos los descubrimientos arqueológicos realizados durante cada una de esas etapas de la historia.

El casco antiguo de Cuenca también nos descubre a escasos metros del Museo de Cuenca el Museo Diocesano de Cuenca (20), este museo documenta todo el recorrido que la fe ha recorrido a través de los siglos en la iglesia de Cuenca contándonos esa historia en los dominios de caridad, cultura, catequesis y cultos religiosos.

Sin darnos cuenta y previo paso por la plaza del Obispado donde encontramos la estatua homenaje al rey Alfonso VIII, principal culpable de la reconquista de Cuenca, llegamos a la Plaza Mayor donde la majestuosa catedral de Santa María y San Julián (18) nos recibirá con sus tres arcos y fachada neogótica presidiendo la Plaza Mayor. Esta catedral también es conocida como Catedral de Santa María la Mayor o Nuestra Señora de Gracia. La zona baja de esta Plaza mayor encontramos el Ayuntamiento de Cuenca, muy destacable por su llamativa fachada barroca y los tres arcos que hay bajo la fachada.


La Plaza Mayor de Cuenca es el espacio más amplio y abierto que vamos a encontrar en todo el casco antiguo de la capital conquense. Nos llamarán la atención los edificios que están pintados con distintos y llamativos colores. El edificio de color rosado se trata del Convento de las Petras (15) y entre todos ellos crean un conjunto arquitectónico de gran belleza que marca los límites de la Plaza Mayor. El Convento de las Petras se construyó entre los siglos XII y XIII y fue remodelado en varias ocasiones durante los siglos XV, XVI y XVII. Con estas remodelaciones se cambió es espacio interior del mismo que se amplió, esta ampliación permitió alojar en el interior nuevas capillas. La fachada que hoy en día preside el Convento de las Petras de la Plaza Mayor de Cuenca está construido hacia el año 1902 cuando la fachada que existía se derrumbó y se decidió construirla de nuevo utilizando el estilo barroco que tenía la fachada original.

Justo al lado de la catedral encontramos una calle emblemática del casco antiguo de Cuenca, se trata de la Calle de San Pedro. Para iniciar la visita de esta parte del caso Antiguo comenzaremos adentrándonos por la callejuela que hay situada más a la derecha de esta calle. Es aquí cuando el casco antiguo de la capital conquense nos enseña esas callejuelas de suelo empedrado y paredes también de piedra. Callejuelas pequeñas y solitarias donde encontraremos lugares emblemáticos y muy conocidos como La Posada de San José, un restaurante de la localidad conquense donde cuentan algunos relatos se dice que Don Diego de Velázquez estándo de visita allí comenzó a pintar su obra más conocida “Las Meninas”.

En este trayecto que finalizaremos en el Castillo descubriremos plazas icónicas y asombrosos miradores que nos regalaran leyendas y sorprendentes vistas de la hoz del río Huécar con el Parador de Turismo, el Puente San Pablo y las Casas Colgadas como mirones habituales del lugar.  En este camino majestuosas casas señoriales y conventos decorados con escudos nobiliarios y grandes portones de madera nos irán sorprendiendo a cada paso.

Llegaremos a un pequeño pasadizo donde sobre nosotros encontraremos el Cristo del Pasadizo, allí hay una placa que nos cuenta la leyenda de dicho Cristo. Más adelante encontraremos la Fundación Antonio Pérez, situada en el antiguo convento de las Carmelitas Descalzas (3). Subimos para llegar a la Plaza del Trabuco donde nos recibe la Iglesia de San Pedro.

Subiendo la calle San Pedro hasta su final en la parte derecha encontramos en Archivo Histórico Provincial (2), un edificio que durante muchos siglos alojó al Tribunal de la Inquisición.

Pocos metros más arriba llegaremos al Barrio del Castillo. Allí intuiremos parte del trazado de la muralla de una vieja fortaleza árabe destruida por las topas francesas de Napoleón.

Esta muralla pocos metros más arriba del Archivo Histórico Provincial tiene una escalera que permite subir hasta la parte más alta y allí disfrutar de unas fantásticas vistas de la hoz del Júcar y la hoz del Huécar rodeando el casco antiguo de Cuenca y así comprender de forma perfecta como Cuenca, y principalmente su casco antiguo, es una ciudad escarpada en la roca.

Bajamos de la muralla y pasamos bajo el Arco de Bezudo para continuar nuestra visita hacia el Barrio del Castillo donde sus miradores nos regocijarán con unas panorámicas de bellísimo y espectacular valor de la hoz del Huécar y de buena parte del casco antiguo de Cuenca.

Es en este momento cuando comenzamos la bajada hasta la iglesia de San Pedro por la calle del Trabuco, una vez ahí accederemos por unas escaleras situadas frente a la iglesia pero unos metros más arriba que nos llevarán hasta la conocida Ronda del Júcar. Un bucalico y atractivo paseo donde destacaremos el mirador de Don Camilo José Cela, el favorito del escritor en toda la ciudad.

Al final de este paseo llegaremos a la Plaza de San Nicolás, allí encontramos la Fundación Antonio Saura o Casa Zavala (8), continuamos nuestro recorrido a la izquierda donde saldremos a la calle San Pedro, pocos metros más abajo encontraremos los resto de la Iglesia de San Pantaleón donde un suelo transparente nos mostrará algunos de sus restos.

Bajamos la calle San Pedro hasta regresar a la Plaza Mayor, a la derecha una fuente conocida como “el Pilón”, pocos metros después descenderemos por las escaleras que allí encontraremos y tras acceder a la callejuela continuaremos por la derecha hasta llegar a la salida de una calle que desciende. Esa calle nos conduce a la Iglesia de la Virgen de las Angustias, patrona de Cuenca y Santuario más visitado de toda la provincia. Volvemos el camino desde la Iglesia de las Angustias hasta las escalera que antes habíamos bajado, en esta ocasión bajamos por la primera de las calles que encontramos a la derecha y accederemos al Mirador de San Miguel (16), allí la Iglesia del mismo nombre, donde se realiza la “Semana de Música Religiosa”, de interés turístico internacional.

Continuamos todo ese camino descubriendo callejuelas y rincones encantados hasta llegar al final del paseo donde subiremos las escaleras para descubrir que al final de las mismas estaremos en la anteplaza, a tan sólo unos pocos metros de los arcos del Ayuntamiento. Allí encontramos en Convento de las Esclavas (25) y justo al lado el Calleón del Fuero, subiremos por el tomando como destino la Plaza de la Merced. Allí hay dos partes muy diferenciadas, la primera de ellas más barrica es donde está la Iglesia de la Merced y el Seminario de San Julián (28), al otro lado el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha (27).

Una vez hemos atravesado la Plaza de la Merced llegaremos a la Plaza de Mangana, donde la solitaria Torre de Mangana nos recibe. Allí en ese mirador podremos volver a contemplar la Iglesia de San Miguel y la hoz del Júcar. Al la izquierda de este mirador apreciaremos la fusión entre el casco antiguo de Cuenca y su parte más moderna.

Alcanzamos el final de la plaza de Mangana y accedemos a la colorida y emblemática calle Alfonso VIII, donde unos edificios de distintas alturas esconden un secreto. Por un lado estos edificios tienen 4 pisos pero por el otro lado estos edificios construidos sobre el precipicio de la hoz nos sorprenden con 6 alturas.

Descendemos toda la calle Alfonso VIII recorriendo todos los zigzags de esta calle. Pasaremos por la Puerta de San Juan (31), el Palacio de Justicia y la Universidad Menéndez Pelayo (49). Pasearemos hasta la Plaza de Santo Domingo (37) y callejearemos descubriendo la belleza de sus empedradas calles hasta alcanzar el cauce del río Huécar, continuaremos siguiendo el cauce del río descubriendo la calle Alfonso VIII por el otro lado de los edificios con sus seis alturas hasta llegar al Teatro Auditorio de Cuenca donde hemos comenzado la apasionante visita del casco antiguo de Cuenca.


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